viernes, 19 de febrero de 2016

EL SILBATO




















Silbo bajito no me vayan a oír decir
algo que no he dicho pues sólo estaba silbando
hay un dolor escondido tras la última esquina
esperando caer contra el asfalto como un globo de agua.

Es una sensación híbrida, mitad mía y mitad mía
por lo tanto no sobra nada: silbo, quizás silbo…

Un charquito que saltar y una sonrisa puesta
es la hora de despejar toda duda
no es un océano, ni siquiera es el mar
sé que puedo hacerlo: sonreír –silbar- y saltar.

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