jueves, 30 de noviembre de 2017

TINTA AZUL

Parece que volvemos a la normalidad del hogar
pero queremos un constante estallido de tiempo en los ojos
o quizás, una manada de búfalos en Toronto
lo que no alcanzamos a decir
tiene un rastro de tinta azul
aquello que se nos oculta, lo desconocido también

sepamos que conocemos de vez en cuando
la dicha del sueño de los elefantes

he perdido la primera palabra que importa -tal vez la única-
ando buscando mariposas invisibles en tus manos
como si en calidad de innombrable paradero
fuera yo a encontrarlas
por lo que dibujo en tu corazón con colores de otro mundo

descubro la estampida de un caballo magnífico
¡“caballito loco”! pinta de oro las hojas de este otoño para recordártenos

es mi amuleto y mi amasijo de cables en descomposición en una caja transparente

veo que mi destino
lo forjamos todos
como el tuyo, como el suyo

como el nuestro

escribo despacio para no caer
como esa última hoja con miedo al abismo
caeré sobre tu piel

hasta donde me lleven las olas
porque si algo te sobra
vareo la miel
y sé que nada es eterno
todo sucede en un tiempo sin medida
como mares infinitos
como si fuera la primera vez que escuchamos
su sonido. Detente en el interior de la caracola.
Tiempo, detente
y no te vayas lejos.

jueves, 26 de octubre de 2017

“It’s just the lights coming on.”
NTL. 08

Estaba en otra parte
con la mirada puesta en la música, en el aire
mirando hacia dentro de ella
entonces vi algo, algo llamó mi atención
-no recuerdo el qué-
entonces vi algo, algo llamó mi atención
-las cosas esparcidas por la mesa, su disposición
y esa luz,
esa luz tenue entrando por la ventana-
tú estabas sentado en la mesa, detrás
no sé como explicarlo
entonces vi algo, algo llamó mi atención
tú leías en el ordenador con los ojos muy abiertos
cogí la cámara e hice esta fotografía.


martes, 17 de octubre de 2017

EVASIÓN

¿No habéis querido volver
a lo que no habéis perdido?
¿No habéis cerrado los ojos
fugándoos del instante,
pensando que está marchito?

¿No habéis metido la sombra
en el corazón?, los gritos
que a vuestro alrededor suenan
¿no los habéis arrojado
al olvido?

Puede haber frente a vosotros
un árbol verde, un divino
jadeo del mar, un viento
que colma de aguas y luces
de aventura, los sentidos.

¿No habéis matado en vosotros
ese instante? ¿No habéis ido
lejos de vosotros, lejos
de todo lo que en el mundo
tiene un tornasol de vivo?

Quizá vuestra mano toca
otra mano. (Entre los pinos
o bajo los arcos altos
de la noche de verano
mató el instante los siglos.)

¿No habéis pensado: ya todo
está lejos y caído,
días y días y noches
pasaron sobre nosotros
hiriéndonos con su filo?

¿No habéis tornado en seguida?
¿No habéis tocado el prodigio?
¿No habéis cantado al saber
que el instante era presente,
que nada estaba perdido?

José Hierro.

domingo, 9 de julio de 2017

No sé si alguna vez pensé en cómo sería mi vida
pero ésta no es la vida con la que soñé.
Pensé que si me paraba al borde del camino
todo seguiría sucediendo según su curso habitual
sin embargo, un ruido como de ruedas
chirriando una y otra vez contra el asfalto
me recuerda el sueño del conductor
y como todo se acaba cuando cierras los ojos.
He de rescatar todo lo que no escribí hasta este momento
el silencio miente,
miente su vacío.
Me quedé muy quieta
apenas daba cabida a la respiración
como a un animal acuático
me salieron branquias
y olvidé
olvidé todo lo que había aprendido.

Parece que esto sucedió en un tiempo mítico,
casi inexistente
pero la luz azul del crepúsculo
me recuerda cada día -provocándome un leve mareo-
que el mar sigue chocando contra las costas
lejos de aquí, pero insistentemente.
Porque ya no sueño con otro mundo
he dejado de escribir
sin esa posibilidad
me aferro a la coherencia con el mundo
que palpita en las flores
pero las flores se marchitan
¿habrá lugar para otro mundo entonces?

jueves, 4 de mayo de 2017

Hemos estado cansados demasiado tiempo
sin ganas en los ojos demasiado tiempo
hemos estado parados demasiado tiempo
escondiendo la risa bajo la lluvia de las cornisas
hemos acatado el don de la espera
pero ya ni sabemos qué esperamos
se nos olvidó que de todas las paradas salen
autobuses, trenes, aviones, taxis, autocares

viajemos la incertidumbre de lo que nos espera
desconocido, al otro lado de la sed.
En la ausencia del deseo he escrito mi nombre
con la fugaz precariedad de la mentira
porque deseo un estallido de sol
en los ríos cristalinos de mis venas.
Qué dirías tú
si ya no tuviera que nombrarte
en mi soledad
si pudiera caminar hacia algún lugar
porque el deseo estuviera de mi parte
pero ya nada espero
y eso es peor que un firmamento sin estrellas
peor, que un cielo sin sol.
Algo detrás de mí
me persigue: una llama helada.

He de brotar en los días niños de la mañana ausente
como el sol molido en mi ventana transparente.
En las heladas cumbres de los días
cierran las cicatrices sus boquitas sin sed
y me miras como si ya nada pudiera ocultarme
de los ojos en blanco de las estatuas
la escarcha cubriendo mi piel
-tan poco me separa de ellas-
un corazón latiendo, un pensamiento fugaz huyendo
me desconoces, me desconoces.