domingo, 9 de julio de 2017

No sé si alguna vez pensé en cómo sería mi vida
pero ésta no es la vida con la que soñé.
Pensé que si me paraba al borde del camino
todo seguiría sucediendo según su curso habitual
sin embargo, un ruido como de ruedas
chirriando una y otra vez contra el asfalto
me recuerda el sueño del conductor
y como todo se acaba cuando cierras los ojos.
He de rescatar todo lo que no escribí hasta este momento
el silencio miente,
miente su vacío.
Me quedé muy quieta
apenas daba cabida a la respiración
como a un animal acuático
me salieron branquias
y olvidé
olvidé todo lo que había aprendido.

Parece que esto sucedió en un tiempo mítico,
casi inexistente
pero la luz azul del crepúsculo
me recuerda cada día -provocándome un leve mareo-
que el mar sigue chocando contra las costas
lejos de aquí, pero insistentemente.
Porque ya no sueño con otro mundo
he dejado de escribir
sin esa posibilidad
me aferro a la coherencia con el mundo
que palpita en las flores
pero las flores se marchitan
¿habrá lugar para otro mundo entonces?

jueves, 4 de mayo de 2017

Hemos estado cansados demasiado tiempo
sin ganas en los ojos demasiado tiempo
hemos estado parados demasiado tiempo
escondiendo la risa bajo la lluvia de las cornisas
hemos acatado el don de la espera
pero ya ni sabemos qué esperamos
se nos olvidó que de todas las paradas salen
autobuses, trenes, aviones, taxis, autocares

viajemos la incertidumbre de lo que nos espera
desconocido, al otro lado de la sed.
En la ausencia del deseo he escrito mi nombre
con la fugaz precariedad de la mentira
porque deseo un estallido de sol
en los ríos cristalinos de mis venas.
Qué dirías tú
si ya no tuviera que nombrarte
en mi soledad
si pudiera caminar hacia algún lugar
porque el deseo estuviera de mi parte
pero ya nada espero
y eso es peor que un firmamento sin estrellas
peor, que un cielo sin sol.
Algo detrás de mí
me persigue: una llama helada.

He de brotar en los días niños de la mañana ausente
como el sol molido en mi ventana transparente.
En las heladas cumbres de los días
cierran las cicatrices sus boquitas sin sed
y me miras como si ya nada pudiera ocultarme
de los ojos en blanco de las estatuas
la escarcha cubriendo mi piel
-tan poco me separa de ellas-
un corazón latiendo, un pensamiento fugaz huyendo
me desconoces, me desconoces.

jueves, 20 de abril de 2017

Me duelen las palabras escritas
como si fueran pedacitos de mi corazón
desparramados por el firmamento
así los miro, como a estrellas en el cielo negro
sin acertar a saber si realmente me pertenecen
ahora que han salido despedidos.
Si intento explicarme mejor
pierdo los colores tenues y los más vivos
pierdo las sensaciones que me hacen cosquillas en el paladar
pierdo los nombres de las ciudades en las que nunca viví
pierdo el sonido certero de la canción recién puesta

quisiera saber a quién has amado y si me has querido alguna vez
parece que me transformase en otra persona
cuando digo que no, que no me me has querido nunca

y atraigo cualquier cosa que pueda hacerme creer
-una canción, una ciudad, las sensaciones, el color-
pero tú no estás aquí, ¿lo recordarás?

Algo viejo y retenido que se vuelve hacia mí
con un fondo demasiado vivo para capturar
todo podría volverse incierto cualquier rato
y seguiría quedando contigo sintiendo que eso funciona
unos veinticinco minutos después de que te hayas ido
y seguiría pensando en ti como alguien nuevo en mi vida
unas veinticinco veces después de habernos conocido
puedo fantasear, puedo querer irme contigo a ese lugar
restaurar el orden anterior como posterior y darle cuerda a ese reloj.