domingo, 20 de junio de 2021
martes, 15 de junio de 2021
domingo, 6 de junio de 2021
Me gusta el verano y los vestidos coloridos de tirantes, los pantalones y las faldas cortas. Lo bien que se va con menos ropa. Pero no me gusta esa otra parte del verano de que revoloteen abejas y avispas cerca de la comida; si lo hacen, me levanto de un salto de la silla y salgo pitando. Algunas veces, ya acostados, a Tomás le entra la risa floja e intenta aguantarla entre dientes; esa risa suya que yo llamo maléfica, me gusta. Sin embargo, no me gustan las canciones ñoñas: me dan vergüenza ajena y me puedo llegar a poner colorada. El personaje que más me gusta de “Momo” es la tortuga Casiopea; me encantaría tenerla como amiga. A lo mejor se escondería en su caparazón cuando viera a mi gata, que también me gusta, en especial cuando se tapa los ojos con una pata doblada mientras duerme. Me pasa lo contrario cuando escucho hablar alto a las vecinas en el rellano; me pongo de mal humor porque tengo la sensación de que se han colado en mi salón sin permiso. Y a lo mejor, yo estaba viendo esa peli que tanto me gusta de Jim Jarmusch, por tercera vez, y me han sacado de mi burbuja feliz. Aunque, a veces, yo también puedo pillar a la gente desprevenida y hacerle un regalo sorpresa elaborado en casa: un vídeo montado en Premier, un disco con canciones que me gustan… Pero a la gente le gustan las sorpresas agradables, ¿o no? A mí sí me gustan. Pero si me regalasen algo para decorar la casa o de ropa con la combinación negro-blanco, pondría cara de póker, porque no me gusta, me recuerda a un tablero de ajedrez. Que está bien el ajedrez, no es eso, si a mí me gusta jugarlo a veces, es perfecto para pasar el rato en un chiringuito de la playa tomando un café. Ummm, me encanta el café con leche. Aunque llama a uno de mis vicios, el tabaco, por el que no me decanto: a veces fumo por placer, pero la mayor parte del tiempo, fumo por inercia. No me gusta cuando la inercia me lleva a hacer cosas que no quiero hacer, como levantarme tarde por pereza o como cuando se queda de fondo un documental de animales y sé que pronto alguno va a ser cazado. No me gusta ver sufrir a los animales ni en los documentales de la 2. Sí que me gusta escuchar música, como por ejemplo las canciones de Cat Stevens o las de Simon & Garfunkel. Y para trabajar me gusta ponerme música relajante sin voz. Para leer, prefiero el silencio; me concentro mejor. Me gusta leer poesía intensa y me identifico más con la escrita por mujeres como Anne Carson, A. Pizarnik o Rupi Kaur. El puré de verduras hecho con acelgas -aggg-, no me gusta, sabe amargo y su color es de un verde caca, que tampoco me gusta. A lo mejor, mientras me lo como a disgusto por gastarlo, tengo encendida la cajatonta y están echando una comedia sin pies ni cabeza que no me hace reír para nada. Es difícil encontrar una buena película cómica, como El Guateque, mi preferida. No como las comedias absurdas hollywoodienses, Dos tontos muy tontos o American Pie, que detesto. Aunque quizás no esté todo perdido si me bajo a dar una vuelta por Madrid y me compro un helado de trufa y tuttifrutti en Palazzo y luego me voy al cine a ver la última película de Xavier Dolan.
miércoles, 31 de marzo de 2021
viernes, 26 de febrero de 2021
HAIKUS
mes de febrero
troncos de árbol
enseñan sus muñones.
******************
los jardineros
terminan su trabajo
sus ojos ríen.
******************
mendrugo de pan
para bocas hambrientas
y ojos fugaces.
******************
pájaros sobre
antenas silenciosas
y fina lluvia.
EL ALMA DE LA BESTIA
La unión de lo imposible
se hizo fuerte en el alma de la bestia
perseguía su anhelo
por aceras desgastadas y senderos que raspaban
quiso ser una con ellos.
Pasó el tiempo y su alma se hizo más blanda
sus ojos ya no miraban hacia atrás
sus pasos la guiaban en braille
sin buscar entre la melancolía volvió sus ojos a la luna,
brillante y clara como un manantial, le dijo así:
“soy lenta pero te he encontrado después de tanto tanto tiempo
no has cambiado nada, reconforta que te mantengas fiel a ti misma”.
La luna le respondió: “yo también soy lenta
siempre seguí tu caminar. Te veo y te vi.
se hizo fuerte en el alma de la bestia
perseguía su anhelo
por aceras desgastadas y senderos que raspaban
quiso ser una con ellos.
Pasó el tiempo y su alma se hizo más blanda
sus ojos ya no miraban hacia atrás
sus pasos la guiaban en braille
sin buscar entre la melancolía volvió sus ojos a la luna,
brillante y clara como un manantial, le dijo así:
“soy lenta pero te he encontrado después de tanto tanto tiempo
no has cambiado nada, reconforta que te mantengas fiel a ti misma”.
La luna le respondió: “yo también soy lenta
siempre seguí tu caminar. Te veo y te vi.
Tu alma es como un pájaro ahora, tierna y ligera.
Podrás llegar hasta aquí.”
La bestia lloró lágrimas calientes y dulces
despacio, sin prisa; pero para qué quería volar…
Si entendía que siempre había estado su alma unida.
Podrás llegar hasta aquí.”
La bestia lloró lágrimas calientes y dulces
despacio, sin prisa; pero para qué quería volar…
Si entendía que siempre había estado su alma unida.
domingo, 17 de enero de 2021
viernes, 15 de enero de 2021
TODO ESTÁ POR LLEGAR
He encontrado un momento de calma que dura días, dura meses, dura años.
He encontrado un momento de calma inesperado que me envuelve y yo le dejo ser.
Encuentro casi todo en su lugar, incluso aquello que roza la piel, será la brisa.
Y la dejo hablar, dejo hablar al viento y las palabras recuperan el aliento vital.
Descubro lugares insospechados sin sobresaltos que vienen a saludarnos con su reencuentro. Llegando con pequeños pasos, como los de un crío aprendiendo a andar.
Me siento agradecida, podría ser de mil maneras, pero es de esta forma.
Abrazo a todos por igual. Al pensamiento que se va, al sentimiento que llega, al frío escalofrío, al graznido de la urraca y al trino del gorrión. Al que no tiene hogar y al que lo tiene con creces, a lo que me sobra y a los que me faltan.
No tengo preferencias, ni siquiera tengo esperanza. Tan solo tengo el ser, opaco a veces, que brilla sin deslumbrar y también me tapo los ojos como tú.
Que brillas frente a mí como un astro poderoso, que te ocultas como la luna y me persigues los pasos. Tierra firme, mar adentro. Hay espejos que no puedo mirar.
Encuentro que es vasto y alumbra el cielo que nos cubre, la tierra que nos da cobijo.
Nuestra casa sabe a agua dulce y a océano mar. A nubes tiernas y grises. Como si todo estuviera por llegar.
He encontrado un momento de calma inesperado que me envuelve y yo le dejo ser.
Encuentro casi todo en su lugar, incluso aquello que roza la piel, será la brisa.
Y la dejo hablar, dejo hablar al viento y las palabras recuperan el aliento vital.
Descubro lugares insospechados sin sobresaltos que vienen a saludarnos con su reencuentro. Llegando con pequeños pasos, como los de un crío aprendiendo a andar.
Me siento agradecida, podría ser de mil maneras, pero es de esta forma.
Abrazo a todos por igual. Al pensamiento que se va, al sentimiento que llega, al frío escalofrío, al graznido de la urraca y al trino del gorrión. Al que no tiene hogar y al que lo tiene con creces, a lo que me sobra y a los que me faltan.
No tengo preferencias, ni siquiera tengo esperanza. Tan solo tengo el ser, opaco a veces, que brilla sin deslumbrar y también me tapo los ojos como tú.
Que brillas frente a mí como un astro poderoso, que te ocultas como la luna y me persigues los pasos. Tierra firme, mar adentro. Hay espejos que no puedo mirar.
Encuentro que es vasto y alumbra el cielo que nos cubre, la tierra que nos da cobijo.
Nuestra casa sabe a agua dulce y a océano mar. A nubes tiernas y grises. Como si todo estuviera por llegar.
jueves, 14 de enero de 2021
miércoles, 13 de enero de 2021
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




