Por eso, ella se para. Toma aire. Y continúa por su camino. Ese que no es exactamente el suyo, porque un camino no es de nadie. Es solo un camino.
Entonces, ella se para y comprueba su respiración. Observa cómo se va relajando el aire que entra y sale de sus pulmones. Aunque no lo vea, está ahí. Limpio y claro. Describiendo un camino. Desde fuera hacia adentro, desde dentro hacia afuera.
