Estuve encerrada en mi crisálida un largo tiempo que, de pronto y con la certeza de la ola que rompe contra el acantilado, se descosió, como el manto que me envolvía, y salí a la vida aún con el entumecimiento pegado a los párpados y conmocionada por el golpe de la caída. Lentamente me fui desperezando y reconocí el lugar donde me hallaba: recorrí sus habitaciones con sigilo hasta que una alegría desconocida me sacudió el cuerpo entero, cuando un sonido de llaves que me resultaba familiar, abrió la cerradura de la que, ahora me daba cuenta, era la puerta de entrada de mi casa.
No me dio tiempo de pensar demasiado -solo recuerdo un hormigueo en la boca del estómago-, así supe que eras tú. Entonces me pregunté cuánto tiempo habría estado en aquella fase de pupa y si aún podrías reconocerme. Entraste en el salón y saludaste a nuestro gato. Yo permanecí escondida junto a los restos de mi anterior vida en la terraza. Nada parecía indicar que te hubieras percatado de que yo estaba allí por fin, aunque con un nuevo aspecto. No estaba asustada, allí afuera seguían los mismo árboles aunque con sus ramas llenas de nuevos y vivos colores. Nico se acercó a la ventana que separaba nuestra habitación de donde me encontraba y comenzó a maullar de esa forma que yo recordaba tan bien cuando quería pedir algo. Se levantó sobre sus patas traseras desde la silla apoyándose con las delanteras sobre el cristal.
-Ya te abro —le dijiste sin verme todavía.
Nico saltó al poyete y después me miró fijamente. Le acaricié su pelaje blanco y ronroneó. Después continuó su camino hacia el lado opuesto de la terraza, como siempre hacía. Yo también corrí hacia allí desde donde abriría la puerta de cristal que daba al salón y te sorprendería. Pero no fui suficientemente rápida. Allí estábamos de nuevo, uno frente al otro. Me acerqué hacia ti para besarte pero solo pude acariciar levemente tus labios. Me miraste entonces de arriba a abajo y dijiste:
-Delicadas criaturas, tan frágiles y efímeras como el vuelo de sus alas.
Nico dio un salto e intentó atraparme. Siempre había sido al revés, yo le perseguía para cogerle y él se escondía para reanudar el juego. Entendí que había cambiado demasiado, que ya nunca podríais conocerme como la que fui. Y sin pensarlo dos veces, posada en la barandilla roja, levanté el vuelo y me fui.
EL FUNAMBULISTA
sábado, 5 de septiembre de 2026
LA CRISÁLIDA
domingo, 23 de agosto de 2026
SER ÁRBOL
Carta a mi niña interior
Quiero creer que nos parecemos a ellos más de lo que pensamos.
Tú me has visto crecer y romperme, florecer y dar frutos, cargar con demasiado peso y finalmente, entender el porqué cuando la nieve que se me agolpaba, se ha derretido. Quiero ser árbol para ti, mi niña, que te arropa entre sus ramas y entre sus hojas te da cobijo, o te deja a la intemperie para que sientas el frío viento en tu rostro y que así vuele tu pelo, aprendiendo a resistir y a buscar tus propios métodos de abrigo. Te daré sombra en verano y te acunaré con el tintineo de mis hojas cuando sople la brisa. Seré refugio en la tormenta y si quieres harás de mí tu hogar. Yo seguiré enraizada a la tierra para que pises con firmeza o suavemente. Ya nadie me moverá de tu lado, porque fuiste tú, mi niña, quien me enseñó a ser así, como un árbol.
martes, 7 de julio de 2026
EL AMOR COMO EJE VITAL
entre ondas y espirales que parecen estar en flujo constante
La cenefa egipcia que enmarca una extraña sonrisa
es sostenida por capas y más capas que se abren desde el interior
o el delicado y limpio papel pintado de la pared nos recuerdan
lo vacías que puede dejarnos algo que se le parece, pero que no es amor.
¡Como un bucle melancólico nos atrapa! Dejando siempre espacios en blanco
para la huida o para lo que surja, rendijas por las que respirar su aroma
porque puede que el amor se transforme en compactas semillas redondas
que se juntan apretadas para explosionar después.
Y cuando el amor se hace vaho y se evapora
nos sorprendemos mirando al cielo como buscando
su rastro en esas nubes densas que amenazan
con caer sobre nosotros y lo que pasa es que pronto va a llover.
jueves, 30 de abril de 2026
CAMINOS
Por eso, ella se para. Toma aire. Y continúa por su camino. Ese que no es exactamente el suyo, porque un camino no es de nadie. Es solo un camino.
Entonces, ella se para y comprueba su respiración. Observa cómo se va relajando el aire que entra y sale de sus pulmones. Aunque no lo vea, está ahí. Limpio y claro. Describiendo un camino. Desde fuera hacia adentro, desde dentro hacia afuera.
sábado, 11 de abril de 2026
ÓRBITA
No quiero hablar de la melancolía
que ya no se agolpa contra mis dientes
tampoco quiero hablar de la alegría
que desenrosca su cola de peces
para nadar en el azul celeste.
Será la calma quizás camuflada
de ribetes verdes sedientos de mar,
la cresta de la ola de esas garras
que se elevan pidiendo algo más
sin yo alcanzar a ver, sus dedos danzan
como tocando un piano invisible,
será la calma, pero este silencio
está perlado de agudos asteroides
lanzados en un paracaídas ebrio
son llevados por el viento recio.
¿Qué es cierto y qué me es ajeno?
Mi órbita ha perdido sus luceros
se los lleva el viento recio, ¡ah! pero
mi boca se ha llenado de raíces
y musgo, y lluvia que cae y riega eso.
Lo que puedo imaginar sin atraerlo
se escapa de mi órbita, concibiendo
mi realidad cósmica y terrestre.
Hemos abierto la cerradura, amor,
nadie se escondía del otro lado
éramos solo tú y yo, corazón,
eligiendo y viviendo sin cadenas.
jueves, 2 de abril de 2026
CORAZÓN INTACTO
Busco entre pensamientos y palabras
aquello que te nombre, corazón intacto,
pero tú rehuyes en silencio
cualquier indicio de duda
como si siempre estuvieras ahí
diestro a permanecer callado.
¡Desata tu furia, oh, corazón intacto!
Que no quieres más dolor si no hay herida
que no quieres más placer si no hay orgasmo
los sentidos ya no te agitan
prefieres permanecer silenciosamente amando
como si tan solo
ese fuera tu cometido
y no hubiera hoy
lugar para la duda.
CUANDO TODO ES LUZ
Cuando todo es luz
y la herida envejece
y el corazón es una manzana
presta a ser cogida del árbol
para volver a ser cuerpo,
la voz de la dicha
nos conduce como a ciegas
para llevarnos
a un nuevo punto de partida.
jueves, 19 de febrero de 2026
EN EL CAMINO
se apague como una vela.
Deja tus labios sin sellar
para que broten sonrisas, desprecios…
—todas esas palabras indecisas—.
No dejes que el corazón
se vaya detrás de la hoguera,
siéntate a calentarte junto a ella.
Tanta necesidad me ha hecho totalmente innecesaria.
Vé allí a donde el corazón te lleve, dicen…
¿Qué haría yo sin cada uno de mis pasos?
lunes, 9 de febrero de 2026
EN UN TIEMPO INFINITO
Ensoñaciones que trae la marea que inundan los ojos y tejen en la mirada la tela de araña por la que danzamos como locos funambulistas del aire, vacíos de tiempo en un tiempo infinito.
jueves, 22 de enero de 2026
lunes, 5 de enero de 2026
EN EL BOSQUE (MIRIORAMA 01)
Existe un bosque de árboles de madera roja como la sangre (igual que sus caminos) y frondosas copas de hojas negras que tiñen el cielo, ya sea de día o de noche. Allí, animales, criaturas y gentes conviven en armoniosa complejidad y simpleza, como si de un cuento de hadas se tratara.
Pájaros de rostros blancos, arbustos de hojas de tinta, encuentros entre caballeros y doncellas, duendecillos con tan solo cabeza y dos piernas, piscinas naturales donde unos brazos piden socorro... Parece una sola escena, y quizás lo sea, porque en ésta todo se conecta: Puertas arbóreas, puertas hogareñas, las capas del caballero y la doncella; el corro de la patata alrededor del tronco del árbol preso, ¿o son los niños que juegan al corro los apresados?
De la oquedad de un tronco no sale un búho, si no una cabeza de larga boca dentada y ojo de pájaro; una niña con una espada está otorgando los honores de caballero a un perrito... Es el bosque: El lugar fantástico donde todo puede ocurrir. Donde los juegos se confunden con historias medievales y tenebrosas aguas estancadas. Donde los ratones llevan collar y calcetines, y tienen rabito de cerdo y solo vemos dos piernas que cuelgan de la copa de un árbol mientras un ratoncito minúsculo se dirige a lo que parece ser su casa con puerta, ventanas y tejado.
Cuando volvamos a mirar este bosque quizás las historias hayan cambiado de sitio y de lugar a esos personajes siempre alados y amados.
