viernes, 18 de marzo de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
ACERTIJO

LA MANZANA ENANA, Mir.
Cada cada CADA 1 que siga su camino
En el borde del camino los peces
Por el atajo del precipicio crecen los riscos
Areniscas y piedras, cantos rodados cayendo hacia un abismo
Neveras llenas de margaritas en el asiento trasero
Y si nos quedamos, quedan aún muchos huecos vacíos
¿Y si nos vamos? Nos quedamos sin el cuarto de soltería
Tiembla tiembla TIEMBLA que en cada rama cuelga
Mientras sopla sopla y sopla otra vez ese aire de estribillo
Huelga decir que si no te lo digo, serás tú entonces quien lo haya dicho
No es como un molino que son veinte si contamos
Afanosos hilos aparatosos escurriéndose
Por los pelos del flequillo como agua de lluvia
Resbalando por la mejilla ¿y cayendo dónde? Recipiente mío.
Muñecas rusas que juegan contigo al olvido
Han vuelto silbido todo castillo
Y han desmantelado los grandes almacenes
Para llenar sus barrigas que nunca se llenan
De algodón, seda, horquillas y cebras
Un día tras otros días tras un día tras otro
Polvo, todo es polvo en el camino de vuelta a lo conocido
¿cómo puede ser lo mismo todo un cosmos y una manzana?
Por La Mujer y El Mal de Santiago Alba Rico. Yo tenía las manzanas y “Germán ha comido todas las cerezas“ (Interpretación de los sueños, Sigmund Freud)
lunes, 7 de marzo de 2011
SUEÑO CON SIRENAS

"tal vez no sea el pasado del hombre su mañana;
tal vez sólo perdure la Mutabilidad." Percy Bisshe Shelley (Mutabilidad)
La habitación está quieta
y silenciosa
como las hojas verdes de la planta
como un gato
me enrosco y domestico
la impaciencia
la tela de seda
me envuelve
crisálida que aguarda
el tiempo para extender sus alas,
mutaciones cíclicas
las sirenas duermen
su sueño de canción
el agua salada y las algas
practican su suerte de enredadera
más allá de las cruces y los cielos
la orilla donde zarpan los navíos
los niños que se lanzan desde el muelle
el sol se esconde tras la línea marítima del horizonte
las gaviotas descienden transformando la arena
en tierra de huellas y patas voladoras.
sábado, 5 de marzo de 2011
APOLLINAIRE

Caligrama de Hélices (Guillermo de Torre, 1923)
Cuando Apollinaire salió de su casa, creía ciertamente que sus pasos le llevarían como todos los lunes a su trabajo, una oficina de Tag Stack que todos los que hayan pasado por Avenida de América, puede que hayan visto en las primera planta del número dos. Unos amplios ventanales ofrecen unas vistas privilegiadas sobre el tráfico humano y de vehículos que parece perpetuarse de forma ininterrumpida las veinticuatro horas de un día cualquiera. Quizás sí cambian los rostros de los que portan maletas, quizás también los oídos de los transeúntes que moran las inmediaciones se hayan acostumbrado a su ruido. Porque tanto como si quieres usar el móvil o llamar desde una cabina, puedes hacerlo, y la gente lo hacemos. Así como fumarte un cigarro a la puerta de la cafetería de la esquina, Nataresón, se llama.
Cuantas veces se había bajado Apollinaire en aquella estación gris por el color de la banda estrecha de su línea. Salía siempre por la misma boca de metro, la que está en la misma acera de su trabajo. Debido a su nombre, creía que el destino no había podido ser más consecuentemente vehemente consigo mismo. Sin embargo, aquel día se distrajo con una señora bastante afable que le preguntó algo sobre la estación de autobuses, y terminó andando los pasos junto a ella hasta la primera planta donde estaba la estación. De repente, una voz desconocida, por lo que dijo a continuación, le salió por sorpresa y se vio a sí mismo montado en el autobús. La señora en cuestión se sentó en un asiento de la ventanilla desde la que Apollinaire podría verla. En cuestión de diez minutos Apollinaire estaba enseñando al conductor un billete recién comprado que tenía como destino Burgos. ¡Burgos! Rió para sus adentros, pues no le parecía que fuera el lugar perfecto por el que perder el empleo. Se imaginó la escena del siguiente modo:
- ¿Apollinaire?
-¿Sí?
- ¿Te sucede algo?
- Pues la verdad es que no -contestaría Apollinaire-. Es que me he venido a Burgos, Baptista, que tenía ganas de conocer la catedral y ya puestos, también voy a darme una vuelta por los yacimientos de Atapuerca.
En principio su compañero se quedaría atónito y no sabría que responder hasta que después de unos segundos, concluyera que “Apollinaire estaba indispuesto, porque había tomado una cena copiosa y le había sentado fatal. Normal.”
- Baptista, ¿está ahí?
- Sí, Apollinaire. No te preocupes y descansa. Recupérate.
- ¿Baptista?
- ¿Sí, Appollinaire?
- Pero ¿tú me estabas escuchando?
- Por supuesto. Hasta mañana entonces.
No había forma de ser insumiso en una ETT para la que has estado trabajando con puntualidad escrupulosa durante nueve años.
- Tal cual -se dijo-. Mañana otra vez al currele.
viernes, 11 de febrero de 2011
*
Decían que tenía la cabeza llena de pájaros
El corazón en llamas
Y el bolso lleno de arena
De lo que se deduce
Que los pájaros huyeron de su corazón
Un ladrón le robó la playa desierta de su cabeza
Y el mar no supo encontrar su bolso.
El corazón en llamas
Y el bolso lleno de arena
De lo que se deduce
Que los pájaros huyeron de su corazón
Un ladrón le robó la playa desierta de su cabeza
Y el mar no supo encontrar su bolso.
lunes, 31 de enero de 2011
BOTAS DE LLUVIA ROSAS
Botas de lluvia rosas
Palabras que llegan
Entran y se quedan
Mañana no volverá
Entiendo que basta con hablar
El sol ha salido
El frío no le da tregua
Paraguas mojados y aceras
Una sala de cine
La noche del domingo se ha quedado
Desierta, como en la película
Una de ciencia ficción
Veo el arco iris
Cruzando el cielo.
Palabras que llegan
Entran y se quedan
Mañana no volverá
Entiendo que basta con hablar
El sol ha salido
El frío no le da tregua
Paraguas mojados y aceras
Una sala de cine
La noche del domingo se ha quedado
Desierta, como en la película
Una de ciencia ficción
Veo el arco iris
Cruzando el cielo.
miércoles, 26 de enero de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
PARA TI (QUE ESTÁS TAN LEJOS Y TAN CERCA)

Imagen Pág. 52 Océano Mar (Alessandro Baricco)
I
Hay resquicios tuyos
En la cera de colores derramada por el candelabro
Si te siguiera buscando
Con la mirada alerta, te encontraría
En casi todos los objetos
Dentro y fuera de esta casa
Pero no encontraría la fuerza que los anima y los convierte
En materia palpitante llena de vida que choca
Como el sol contra los cristales de mis ojos-ventanas
II
Dejar que las cosas pasen
Sin provocar incendios temperamentales que pronto
Se derrumban en un montón de cenizas
Es como interponer objetos ciegos de oscuridad
Contra el astro luminoso, así no te quiero
Como recortes de cartulina
A contraluz, te anhelo
Quizás te deseara como reminiscencia pero
Yo no te amo en las orillas, no
Si no en pleno centro
Vorágine
Profundidad de las corolas, vorágine
Surcando la espiral de pétalos gigantes
Llevada por lo intenso de tu aroma,
Escarabajo volador,
Quedo atrapada cuando te cierras
para luego salir volando y polinizar
Las demás flores blancas del nenúfar
III
Vida capital
La periferia rodea toda la vida
Acurrucándola, arrullándola
Por el sonido del tráfico que se aleja
Y luego vuelve, melodía fugaz
Conozco de que están hechos
Los fuegos artificiales.
jueves, 13 de enero de 2011
UN CUENTO PARA CASILDA

Portada "Caminos sin nombre" Anna Cagtagnoli
Casilda se sienta en el jardín y mira a los pájaros cómo llegan, les echa migas de pan con la mano. Casilda cuenta que tiempo atrás su madre hizo lo mismo que está haciendo ahora ella, “da de comer a los pájaros“. Por eso Casilda piensa con su cabeza llena de estrellas y constelaciones estelares que un día llegará hasta su puerta un pájaro distinto, quizás por su tamaño diminuto, quizás por sus colores un poco menos apagados, y Casilda extenderá su mano y el pájaro trinará de aquella forma que conocían como llamada sus antepasados ovíparos.
Casilda quita las migas del mantel ribeteado y blanco y las tira a la basura. Casilda piensa “qué estará pasando”, se marcha a su habitación acompañada de un sonido diafragmático y presiente un ardor en sus mejillas, Casilda niña. Quizás pudiera acompañarse por los argonautas o mejor extender los brazos y volar como las aves migratorias. Cruzar la tierra y los mares y los océanos y llegar, cerrar sus alas y haber llegado. Casilda cuenta que las aves son su páramo y que Pedro … Casilda no conoce el significado de esta palabra.
Casilda siempre se ríe, menos cuando llora (nadie sabe por qué llora) y las flores hacen muecas a Casilda tumbada entre los árboles del bosque, se levanta y desaparece. ¿Dónde vas, Casilda?- le preguntan los alces. Voy a aquel lugar- contesta Casilda señalando las nubes.
martes, 28 de diciembre de 2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
LOS NIÑOS TIENEN SINESTESIA
Tenía las manos verdes como la ropa tendida bajo el sol y los montes, que se extendían cuando subidos en los tejados alargábamos la vista para seguir la carretera principal hasta que se escondía detrás de la última colina más alta. Recuerdo también las noches frías que pintaban las paredes de naranja con las ascuas del brasero y el olor de esa fruta que cenábamos con azúcar y aceite se pegaba también por detrás de los cuartos cerrados. Las lámparas se movían haciendo un ruido de cristales pequeños después de apagar la luz y el perchero relucía con los ojos muy abiertos porque no teníamos sueño, como un personaje de las sombras que cobrara vida. La mañana se despertaba chocando azul contra los cristales y bajaba por los canalones hasta el patio pequeño del fregadero, se colaba después por debajo de la puerta trasera del baño y salía por la del salón hasta dar a la calle, donde se volvía tan blanca que todo eran callejuelas encaladas que bajaban y subían montadas en bicicletas dejando marcas rojas con las ruedas como líneas en los mapas.
Los días eran tan largos que parecían chicles de fresa. Después de cenar, volvía a salir a la calle con las farolas ya encendidas, intentando que nadie se diera cuenta de que cogía otra vez la bicicleta -ya había descansado bastante apoyada en la pared de fuera. Pedaleaba muy fuerte para alejarme rápidamente y a veces cantaba, soltando las manos del volante por una pendiente que me conozco de memoria, termina en una plazoleta llena de arena con una alcantarilla levantada en medio: la bici derrapa y yo salgo disparada por encima con las manos por delante y después me doy de bruces con la barbilla contra el suelo. Me dan cinco puntos y me ponen una venda alrededor, así que me baño más de siete días sin bucear y con el cuello muy estirado para que no se me moje la herida.
Justo después del accidente llega mi madre y me dice que parezco Nefertiti con aquella barbilla; a mi me hace mucha gracia ella porque se le ha vuelto la voz amarilla de comer los membrillos de la abuela, como las barandillas a las que nos subíamos los niños para hacer volteretas y nunca nos caíamos. Siempre recuerdo que allí en el pueblo, cuando las sombras no tienen sueño, siguen los pasos de la gente mayor por las cuestas y preceden a los niños que están volviendo a casa a medio día. Mientras, flotan sobre mi unas sábanas tranquilamente verdes justo antes de cerrar la puerta.
Los días eran tan largos que parecían chicles de fresa. Después de cenar, volvía a salir a la calle con las farolas ya encendidas, intentando que nadie se diera cuenta de que cogía otra vez la bicicleta -ya había descansado bastante apoyada en la pared de fuera. Pedaleaba muy fuerte para alejarme rápidamente y a veces cantaba, soltando las manos del volante por una pendiente que me conozco de memoria, termina en una plazoleta llena de arena con una alcantarilla levantada en medio: la bici derrapa y yo salgo disparada por encima con las manos por delante y después me doy de bruces con la barbilla contra el suelo. Me dan cinco puntos y me ponen una venda alrededor, así que me baño más de siete días sin bucear y con el cuello muy estirado para que no se me moje la herida.
Justo después del accidente llega mi madre y me dice que parezco Nefertiti con aquella barbilla; a mi me hace mucha gracia ella porque se le ha vuelto la voz amarilla de comer los membrillos de la abuela, como las barandillas a las que nos subíamos los niños para hacer volteretas y nunca nos caíamos. Siempre recuerdo que allí en el pueblo, cuando las sombras no tienen sueño, siguen los pasos de la gente mayor por las cuestas y preceden a los niños que están volviendo a casa a medio día. Mientras, flotan sobre mi unas sábanas tranquilamente verdes justo antes de cerrar la puerta.
sábado, 18 de diciembre de 2010
ANTIVILLANCICOS: MÚSICA DE VERDAD
Las Navidades pasadas iniciamos sin querer lo que quisimos convertir en alegre oh! blanca tradición. Agotados de escuchar siempre todas las navidades la misma sintonía de "la virgen se está peinando", buscamos nuestra particular forma de celebrar la música (también si es necesario en navidad): un poco porque nos gusta la música -dicen que "quien ama la música, ama la vida", y por lo menos así reza un cartel que hay en el Café Ajenjo, C/ Galería de Robles- y otro tanto porque como a otros muchos no nos gusta esta institucionalizada forma comercial de navidad-navidad de la que, todo hay que decirlo, participamos.
Pues bien, gracias a la afortunada asociación de Music World Network con MUSIC ROUGH GUIDES, descubrimos un estupendo CD, THE ROUGH GUIDE to the music of BALCAN GYPSIES que ofrece una magnífica selección de músicas del mundo recorriendo en este caso Romania, Serbia, Bosnia & Herzegovina, Bulgaria, Albania, Turkey/Armenia, Greece y Macedonia.
Hoy queremos presentaros una de nuestras canciones preferidas de este album interpretada por Usnija Jasarova (& Esma Redzepova). Todavía no sabemos qué parte del mundo nos alegrará este año con la autenticidad de su floklore pero esperamos compartirlo pronto con vosotros. Ni que decir tiene que se admiten todo tipo de propuestas relacionadas ¡A gozar con los canticos de Usnija!
Pues bien, gracias a la afortunada asociación de Music World Network con MUSIC ROUGH GUIDES, descubrimos un estupendo CD, THE ROUGH GUIDE to the music of BALCAN GYPSIES que ofrece una magnífica selección de músicas del mundo recorriendo en este caso Romania, Serbia, Bosnia & Herzegovina, Bulgaria, Albania, Turkey/Armenia, Greece y Macedonia.
Hoy queremos presentaros una de nuestras canciones preferidas de este album interpretada por Usnija Jasarova (& Esma Redzepova). Todavía no sabemos qué parte del mundo nos alegrará este año con la autenticidad de su floklore pero esperamos compartirlo pronto con vosotros. Ni que decir tiene que se admiten todo tipo de propuestas relacionadas ¡A gozar con los canticos de Usnija!
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