sábado, 11 de abril de 2026

ÓRBITA

 












 

 

No quiero hablar de la melancolía
que ya no se agolpa contra mis dientes
tampoco quiero hablar de la alegría
que desenrosca su cola de peces
para nadar en el azul celeste.
Será la calma quizás camuflada
de ribetes verdes sedientos de mar,
la cresta de la ola de esas garras
que se elevan pidiendo algo más
sin yo alcanzar a ver, sus dedos danzan
como tocando un piano invisible,
será la calma, pero este silencio
está perlado de agudos asteroides
lanzados en un paracaídas ebrio
son llevados por el viento recio.

¿Qué es cierto y qué me es ajeno?
Mi órbita ha perdido sus luceros
se los lleva el viento recio, ¡ah! pero
mi boca se ha llenado de raíces
y musgo, y lluvia que cae y riega eso.
Lo que puedo imaginar sin atraerlo
se escapa de mi órbita, concibiendo
mi realidad cósmica y terrestre.

Hemos abierto la cerradura, amor,
nadie se escondía del otro lado
éramos solo tú y yo, corazón,
eligiendo y viviendo sin cadenas.

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