sábado, 18 de julio de 2015

Siento que el vacío
lo que no se ve
engarzará la punta de mis dedos
construirá ciudades invisibles
como un cazador de abismos
¡oh, el miedo!
pudiendo ser infatigable
cortará los hilos que mantienen
unidas mis pestañas
para no tocar más estrellas leves
en el firmamento infinito.

HAIKU

Tiempo transparente
frondosidad de hojas
inevitables.
Pintad de color añil
vuestros párpados en flor
he saltado sobre los días
como un cervatillo sonámbulo.
Hoy abro los ojos
y veo los colores
el cielo... tan pálido
el tic-tac del reloj en la pared,
anhelo los campos.
Pintad de color añil
vuestros párpados antes del monzón.
Es inminente.
Es impropio hablar de las nubes
como si fuesen pedacitos de un mundo
fracturado de silencio acogedor
como si tus ojos acunasen
todas mis palabras y las hicieran
dormir en la morada de mis huesos.
No arribareis a tiempos futuros o a antiguas fuentes
sé que este sudor que derrama mi frente
sucede y sucede, eternamente.
No juntéis vuestras manos
es otra la oración
otro es el destinatario
somos muchos en el alambre,
nunca se rompe la cuerda floja.

martes, 7 de julio de 2015

De la fractura
hiciste huellas inevitables
volvían cansadas
una y otra vez
al mismo sitio.
Se acumulan sobre mi mesa
folios escritos, quizás poemas
como si el polvo, como si las motas de polvo
flotando en la oscuridad de la habitación
pudieran decir aquella fotografía velada.
Corazón en prácticas
titubeante la (in)decisión
saltar el abismo o
caer en otro abismo
-ya veremos-
tender puentes-asaltar ventanas
no olvidar abrir los postigos
extender el cartel en mi balcón
"corazón en prácticas".
El ring está vacío
dos sillas esperan
a los contrincantes
mas nadie lo vé
ay, nadie está allí.
Ni siquiera ellos.
Todo estaba callado
y tu hiciste un gesto
como queriendo decir
¡noche toda
llena de estrellas!
En nada se parecía
tu casa a una cueva
de cuando en cuando las piedras
sonaban como gotas de agua
y tú buscando un rosal
dijiste: ¡tierra fértil,
dame una flor inevitable!

miércoles, 1 de julio de 2015

Ya sé contar hasta tres
y respiro
con la profundidad de un animal dormido
a veces
creo ver un pájaro
viene a posarse en mi ventana
¿cuándo? Me pregunta.
Yo no sé qué responder.
Ya sé contar hasta tres
y respiro
con la profundidad de un animal dormido.
Ya sé nombrar
el hombre, la casa, el viento, la pradera
cosas simples
el hombre, la casa, el viento, la pradera
esos colores
dotados de formas intensas.
En la banalidad
del pasado
reside
mi habilidad.
Si decido
lo correcto
quitarte la vida
ser el verdugo
apenas dejaste
tiempo para el desamparo
sólo suciedad
detritus
la cornamenta embestida
los ojos fijos
del animal
en la estocada.